A veces uno se vuelve monotemático con ciertos asuntos. Le da vueltas y vueltas al mismo tema, no porque quiera insistir por insistir, sino porque el tema mismo vuelve a aparecer una y otra vez. En mi caso, ese tema recurrente es la soberanía digital: la idea de que las empresas y los países deberían poder usar su propia inteligencia artificial, entrenada por ellos mismos, en lugar de depender siempre de los grandes laboratorios que hoy dominan el mercado.
Existen ya muchos modelos de este tipo, listos para usarse. El problema es el costo: los servidores necesarios nunca están al nivel de los mega centros de cómputo donde se entrenan esas inteligencias artificiales para producción, y aun así siguen siendo caros. Por eso, hoy en día, solo las grandes empresas o los países con recursos pueden asumir ese reto.
Sin embargo, hay un punto intermedio que vale la pena resaltar: una empresa con un presupuesto modesto —unos 4.000 dólares, por ejemplo— puede poner a funcionar una máquina con su propia inteligencia artificial. Por supuesto, con ciertas limitaciones, pero en la práctica ese tipo de configuración puede ofrecer un desempeño más que aceptable. Y ahí está, de nuevo, mi tema recurrente.
¿Por qué vuelvo a esto ahora?
Porque el CEO de Anthropic anunció que, en sus sistemas de desarrollo, solo se pueden usar archivos markdown (*.md) propios de la compañía: específicamente, uno llamado claude.md.
A primera vista, esto suena trivial. Uno podría pensar: "pues le ponemos ese nombre al archivo y ya, problema resuelto". Pero no es tan simple. Para quien no lo sepa, un skill (en este contexto) es, resumiendo mucho, un archivo de texto con instrucciones para que la inteligencia artificial sepa cómo trabajar. Los puristas del tema podrán discrepar con esta simplificación, pero en esencia es así.
El problema es que otras inteligencias artificiales usan un archivo con otro nombre, AGENTS.md, mientras que Claude exige el suyo propio. Esto significa que, dependiendo del agente de IA que se quiera usar, habrá que mantener archivos distintos que hacen básicamente lo mismo.
Un déjà vu tecnológico
Esto me recuerda una historia ya conocida: cuando "el diablo estaba chiquito", una empresa muy asociada a un sistema operativo con ventanitas decidió hacer algo parecido con su navegador, ignorando los estándares del W3C y creando su propio camino. El resultado fue código lleno de parches, instrucciones duplicadas y páginas web que se veían bien en un navegador pero mal —o simplemente no funcionaban— en otros.
Eso es, más o menos, lo que Anthropic está proponiendo ahora con sus archivos markdown propios: vamos a necesitar distintos archivos que hacen lo mismo, dependiendo del agente de IA que usemos. De hecho, ya hay grandes empresas que han manifestado su inconformidad, porque tienen cientos o miles de estos archivos, y ahora tendrían que duplicarlos solo para que funcionen con los agentes de Anthropic.
Conclusión
Por eso insisto, una vez más, en la importancia de evitar este tipo de arbitrariedades comerciales. La soberanía tecnológica vuelve a ser, para mí, la mejor forma de evitar quedar atrapados en este tipo de "caprichos" tecnológicos impuestos por unos pocos actores del mercado.
This article was originally published by DEV Community and written by Carlos Arturo Castaño G..
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